Teatro
El maleficio
de la
mariposa
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Comedia en
dos actos y
un prólogo
Personajes:
|
DOÑA
CURIANA |
CURIANA
NIGROMÁNTICA |
|
CURIANITA
SILVIA |
DOÑA
ORGULLOS,
madre
de
Curianita
Silvia |
|
MARIPOSA |
CURIANITO
EL
NENE,
hijo
de
Doña
Curiana |
|
GUSANO
PRIMERO |
ALACRANCITO
EL
CORTAMIMBRES |
|
GUSANO
SEGUNDO |
CURIANA
CAMPESINA
PRIMERA |
|
GUSANO
TERCERO |
CURIANA
CAMPESINA
SEGUNDA |
|
CURIANITA
SANTA |
OTRAS
CURIANAS
CAMPESINAS |
|
CURIANAS
GUARDIANAS |
|
Prólogo
Señores: La
comedia que
vais a
escuchar es
humilde e
inquietante,
comedia rota
del que
quiere
arañar a la
luna y se
araña su
corazón, El
amor, lo
mismo que
pasa con sus
burlas y sus
fracasos por
la vida del
hombre, pasa
en esta
ocasión por
una
escondida
pradera
poblada de
insectos
donde hacía
mucho tiempo
era la vida
apacible y
serena. Los
insectos
estaban
contentos,
sólo se
preocupaban
de beber
tranquilos
las gotas de
rocío y de
educar a sus
hijuelos en
el santo
temor de sus
dioses. Se
amaban por
costumbre y
sin
preocupaciones.
El amor
pasaba de
padres a
hijos como
una joya
vieja y
exquisita
que
recibiera el
primer
insecto de
las manos de
Dios. Con la
misma
tranquilidad
y la certeza
que el polen
de las
flores se
entrega al
viento,
ellos se
gozaban del
amor bajo la
hierba
húmeda. Pero
un día...
hubo un
insecto que
quiso ir más
allá del
amor. Se
prendó de
una visión
de algo que
estaba muy
lejos de su
vida...
Quizá leyó
con mucha
dificultad
algún libro
de versos
que dejó
abandonado
sobre el
musgo un
poeta de los
pocos que
van al
campo, y se
envenenó con
aquello de
«yo te amo,
mujer
imposible».
Por eso, yo
os suplico a
todos que no
dejéis nunca
libros de
versos en
las
praderas,
porque
podéis
causar mucha
desolación
entre los
insectos. La
poesía que
pregunta por
qué se
corren las
estrellas es
muy dañina
para las
almas sin
abrir...
Inútil es
deciros que
el enamorado
bichito se
murió. ¡Y es
que la
Muerte se
disfraza de
Amor!
¡Cuántas
veces el
enorme
esqueleto
portador de
la guadaña,
que vemos
pintado en
los
devocionarios,
toma la
forma de una
mujer para
engañarnos y
abrirnos las
puertas de
su sombra!
Parece que
el niño
Cupido
duerme
muchas veces
en las
cuencas
vacías de su
calavera.
¡En cuántas
antiguas
historietas,
una flor, un
beso o una
mirada hacen
el terrible
oficio de
puñal!
Un viejo
silfo del
bosque
escapado de
un libro del
gran
Shakespeare,
que anda por
los prados
sosteniendo
con unas
muletas sus
alas
marchitas,
contó al
Poeta esta
historia
oculta en un
anochecer de
otoño,
cuando se
fueron los
rebaños, y
ahora el
poeta os la
repite
envuelta en
su propia
melancolía.
Pero antes
de empezar
quiero
haceros el
mismo ruego
que a él le
hizo el
viejo silfo
aquel
anochecer de
otoño,
cuando se
fueron los
rebaños.
¿Por qué os
causan
repugnancias
algunos
insectos
limpios y
brillantes
que se
mueven
graciosamente
entre las
hierbas? ¿Y
por qué a
vosotros los
hombres,
llenos de
pecados y de
vicios
incurables,
os inspiran
asco los
buenos
gusanos que
se pasean
tranquilamente
por la
pradera y
tomando el
sol en la
mañana
tibia? ¿Qué
motivo
tenéis para
despreciar
lo ínfimo de
la
Naturaleza?
Mientras que
no améis
profundamente
a la piedra
y al gusano
no entraréis
en el reino
de Dios.
También el
viejo silfo
le dijo al
poeta : "Muy
pronto
llegará el
reino de los
animales y
de las
plantas; el
hombre se
olvida de su
Creador, y
el animal y
la planta
están muy
cerca de su
luz; di,
poeta, a los
hombres que
el amor nace
con la misma
intensidad
en todos los
planos de la
vida; que el
mismo ritmo
que tiene la
hoja mecida
por el aire
tiene la
estrella
lejana, y
que las
mismas
palabras que
dice la
fuente en la
umbría las
repite con
el mismo
tono el mar;
dile al
hombre que
sea humilde,
¡todo es
igual en la
Naturaleza!".
Y nada más
habló el
viejo silfo.
Ahora,
escuchar la
comedia. Tal
vez os riáis
al oír
hablar a
estos
insectos
como
hombrecitos,
como
adolescentes.
Y si alguna
honda
lección
sacáis de
ella, id al
bosque para
darle las
gracias al
silfo de las
muletas, un
anochecer
tranquilo,
cuando se
hayan
marchado los
rebaños.
Acto primero
La escena
representa
un prado
verde y
humilde bajo
la sombra
densa de un
gran ciprés.
Una veredita
casi
invisible
borda sobre
la hierba un
ingenuo
arabesco.
Más allá del
pradito, una
pequeña
charca
rodeada de
espléndidas
azucenas y
unas piedras
azules... Es
la hora
casta del
amanecer. Y
todo el
prado está
cubierto de
rocío. A la
vera del
camino se
ven las
madrigueras
de los
insectos
como un
minúsculo y
fantástico
pueblo de
cuevas. De
su casa sale
Doña Curiana
con un
manojito de
hierbas a
guisa de
escoba. Es
una
cucaracha
viejísima, a
la que falta
una de sus
patas, que
perdió a
consecuencia
de un
escobazo que
le dieron en
una casa
donde se
alojaba
siendo
todavía
joven y
reluciente.
Los
martillos
formidables
de la aurora
ponen al
rojo la
plancha fría
del
horizonte.
ESCENA
PRIMERA
Doña Curiana
y la Curiana
Nigromántica.
DOÑA
CURIANA.
(Asomándose
al prado)
¡Mañana
clara y
serena!
Ya rompe el
primer
albor.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
(Con un
cucurucho de
estrellas y
un manto de
musgo seco.)
Que Dios te
bendiga, ¡oh
vecina
buena!
DOÑA
CURIANA.
¿Dónde vais,
señora, de
rocío llena?
CURIANA
NIGROMÁNTICA
Vengo de
soñar que yo
era una flor
Hundida en
la hierba.
DOÑA
CURIANA.
¿Cómo soñáis
eso?
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Sueño que
las dulces
gotas de
rocío
Son labios
de amores
que me dejan
besos
Y llenan de
estrellas
Mi traje
sombrío.
DOÑA
CURIANA.
(Regañona.)
Mas pensad,
señora, que
por la
poesía...
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
(Tristemente.)
¡Ay, doña
Curiana, qué
vais a
decir!
DONA
CURIANA.
Pudierais
coger una
pulmonía
Que hiciera
pedazos su
sabiduría.
Tendríamos
todas
Mucho que
sentir.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Mi alma
tiene gran
tristeza,
¡vecina!
Me dijo ayer
tarde una
golondrina:
«Todas las
estrellas se
van a
apagar».
Dios está
dormido, y
en el
encinar
Vi una
estrella
roja toda
temblorosa
Que se
deshojaba
como enorme
rosa.
La vi
perecer
Y sentí caer
En mi
corazón
Un anochecer
. «Amigas
cigarras,
grité, ¿veis
las
estrellas?
«Un hada se
ha muerto»,
respondieron
ellas
Fui junto a
los troncos
del vicio
encinar
Y vi muerta
el hada del
campo y del
mar.
DOÑA
CURIANA.
¿Quién la
mataría?
CURIANA
NIGROMÁNTICA
La mató el
amor
DOÑA CURIANA
Mirad cómo
quiebra el
primer
albor.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
¿Y vuestro
buen hijo,
cómo sigue?
DOÑA
CURIANA.
Bien.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Ayer le vi
triste.
DOÑA
CURIANA.
Lo noté
también:
Anda
enamorado.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
De Silvia
quizá.
DOÑA CURIANA
Según él, es
de algo ¡que
nunca
tendrá!
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Va a ser un
poeta, y no
es nada
extraño:
Su padre lo
fue.
DOÑA
CURIANA.
Un gran
desengaño
Me llevé con
él.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
¡Era un
corazón!
DOÑA
CURIANA.
¡Ay!,
apaleaba mi
caparazón.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Pero
conservaba
siempre el
troje lleno.
DOÑA
CURIANA.
Mas eso no
impide que
fuera muy
bueno.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
En fin,
callaremos,
yo mucho le
amé.
¿Y esa
pierna coja?
DOÑA
CURIANA.
Anoche noté
El ruin
dolorcillo
que tanto me
irrita.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Poneos las
hojas de una
margarita;
Lavaos con
rocío y no
andéis;
tomad
Estos polvos
santos de
cráneo de
hormiga,
Tomadlos de
noche con
mastranzo.
DOÑA
CURIANA.
Amiga,
Que el gran
Cucaracho os
pague en
amor
Y que en
vuestros
sueños ¡os
convierta en
flor!
(Acariciadora)
Desechad
tristeza y
melancolías;
La vida es
amable,
tiene pocos
días,
Y tan sólo
ahora la
hemos de
gozar.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
(Como
soñando.)
Todas las
estrellas se
van a
apagar.
DOÑA
CURIANA.
No penséis
en eso,
vecina
doctora,
Mirad la
alegría que
nos trae la
aurora.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
¡Ay, lo que
yo vi junto
al encinar!
DOÑA
CURIANA.
No pensar en
eso, ¡dos a
acostar...
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
(Volviendo a
la realidad
en una
brusca
transición.)
El prado
está
silencioso.
Ya parte el
rocío a su
cielo
ignorado,
El viento
rumoroso
Hasta
nosotros
llega
perfumado.
DOÑA
CURIANA.
¿También
sois poeta,
doctora
vecina?
Nosotras,
las pobres,
con nuestra
cocina
Tenemos
bastante.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
No seas
vulgar.
DOÑA
CURIANA.
(Un poco
disgustada.)
En mi clase
todas
sabemos
cantar
Y chupar las
flores. ¡Qué
os habéis
creído
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Con razón te
daba palos
tu marido;
Cocina y
poesía se
pueden
juntar,
Hasta luego,
amiga, voy a
descansar.
(Se va)
DOÑA
CURIANA.
Que la luz
os guíe.
Yo voy a
barrer
mi puerta
con brisa
del
amanecer.
(Se pone
a barrer
cantando)
Un gusanito
me dijo
Ayer tarde
su querer;
No lo quiero
hasta que
tenga
Dos alas y
cuatro pies.
ESCENA II
Doña Curiana
y Curianita
Silvia
Por el lado
izquierdo de
la escena
llega la
Curianita
Silvia,
arrogante y
madrugadora.
Silvia, en
su clase de
insecto
repugnante
es
encantadora;
brilla como
el azabache
y sus patas
son ágiles y
delicadas.
Es hija de
Doña
Orgullos,
curiana que
cuenta más
de un año de
edad, y es
el mejor
partido del
pueblo. Trae
una diminuta
margarita a
guisa de
sombrilla,
con la que
juega
graciosamente,
y se toca de
un modo
delicioso
con el
caparazón
dorado de
una «teresica»
DOÑA
CURIANA.
Madrugadora
venís,.
Niña
encantadora
y bella.
CURIANITA
SILVIA..
¿Niña me
decís? Ha
tiempo.
Que ya salí
de la
escuela.
DOÑA
CURIANA..
¿Os
molestáis
porque os
llamo .
Niña? Pues
diré
doncella .
o
doncellita.
CURIANITA
SILVIA.
(Coquetonamente.).
No es eso.
DOÑA
CURIANA..
¿Qué os pasa
entonces?
CURIANITA
SILVIA..
Tristezas..
Que estoy
pasando.
Sin que
nadie se dé
cuenta.
DOÑA
CURIANA.
Tan joven y
ya tan
triste.
¡Bueno que
lo esté esa
vieja
De la
Nigromanta!
Vos
Aún sois
demasiado
nueva
Y nada os
falta en el
mundo.
CURIANITA
SILVIA.
(Ingenuamente.)
No he visto
más que esta
tierra.
DOÑA
CURIANA.
(Pensativa.)
¿Os ha dicho
la doctora
Que se
apagan las
estrellas
Porque se
había muerto
un hada
O no sé
qué... lo
que cuenta?
CURIANITA
SILVIA.
Nada me
dijo.
DOÑA
CURIANA.
Entonces
¿Por qué
tenéis la
tristeza
Que os
consume y os
marchita?
De qué
sufrís?
CURIANITA
SILVIA.
¡Ay, abuela!
¿No
tuvisteis
corazón
Cuando
joven? Si os
dijera
Que soy toda
un
corazón...
DONA
CURIANA.
(En un
arranque de
indignación.)
Aquí sois
todos poetas
Y mientras
pensáis en
eso
Descuidáis
vuestras
haciendas,
Tenéis
vuestras
casas sucias
Y sois unas
deshonestas
Que dormís
fuera de
casa,
Sabe Dios
con quién.
CURIANITA
SILVIA.
Paciencia
Necesito
para oírla.
Me
insultáis.
DOÑA
CURIANA.
No es que yo
quiera
Insultarte,
niña Silvia.
Es que me da
mucha pena
Verte triste
y desolada
Tan sin
causa.
CURIANITA
SILVIA.
Causa cierta
Tienen estos
mis pesares.
DOÑA
CURIANA.
(Cariñosa.)
¿Puedo
aliviártelos,
nena?
CURIANITA
SILVIA.
Mis pesares
son tan
hondos
Como la
laguna
aquella.
(Con
angustia)
¿Dónde está
el agua
Tranquila y
fresca
Para que
calme
Mi sed
inquieta?
DOÑA
CURIANA.
(Asustada.)
Silvia,
calmaos, por
favor;
Sed juiciosa
y sed
serena.
CURIANITA
SILVIA.
(Soltando la
margarita en
el suelo.)
¿Por qué
sendero
De la
pradera
Me iré a
otro mundo
Donde me
quieran?
DOÑA
CURIANA.
(Enérgica.)
Esto es
imposible,
Silvia.
Os volvéis
loca.
CURIANITA
SILVIA.
Me queda
Mucho tiempo
que llorar.
Yo me
enterraré en
la arena
A ver si un
amante bueno
Con su amor
me
desentierra.
DOÑA
CURIANA.
Estás muy
enamorada,
Ya lo sé.
Mas en mi
época
Las jóvenes
no pedíamos
Los novios a
boca llena,
Ni
hablábamos
en parábolas
Como hablas
tú. La
vergüenza
Estaba más
extendida
Que en estos
tiempos. Se
cuenta
De una
curiana muy
santa
Que
permaneció
soltera
Y vivió seis
años. Yo
Dos meses
tengo y soy
vieja.
¡Todo por
casarme!
¡Ay!
(Lagrimeando)
CURIANITA
SILVIA.
(Muy
romántica.)
¡Amor, quién
te conociera
Dicen que
eres dulce y
negro,
Negras tus
alas
pequeñas,
Negro tu
caparazón
Como noche
sin
estrellas;
Tus ojos son
de
esmeraldas,
Tus patas
son de
violetas.
DOÑA
CURIANA.
Estás más
loca que un
grillo
Que conocí
allá en su
cueva,
Que se las
daba de
listo,
De gran mago
y de
profeta.
Era un pobre
desdichado;
A mí me dio
una receta
Para curar
el amor.
CURIANITA
SILVIA.
(Intrigada.)
¿Qué decía
la receta?
DOÑA
CURIANA.
Dese a los
enamorados
Dos palos en
la cabeza
Y no se los
deje nunca
Tumbarse
sobre las
hierbas.
SILVIA.
Os
chanceáis,
señora.
DOÑA
CURIANA.
Silvia, ¿y
quién no se
chancea
Viendo a una
joven bonita
Cometer
tantas
simplezas?
CURIANITA
SILVIA.
(Aparte.)
Ella ignora
que a su
hijo
Es a quien
amo.
DOÑA
CURIANA.
Discreta
Sois sin
embargo al
hablar
De la causa
que os apena.
¿Y dónde
está vuestro
amor?
¿Muy lejos?
CURIANITA
SILVIA.
Está tan
cerca
Que el aire
me trae su
aliento.
DOÑA
CURIANA.
¡Es un mozo
de la aldea!
Lo teníais
bien oculto.
¿Y él os
ama?
CURIANITA
SILVIA.
Me detesta.
DOÑA
CURIANA.
¡Cosa rara,
vos sois
rica!
En mi
tiempo...
CURIANITA
SILVIA.
La princesa
Que él
aguarda no
vendrá.
DOÑA
CURIANA.
¿Qué tal es
él?
CURIANITA
SILVIA.
Me deleitan
Su cuerpo
chico y sus
ojos
Soñadores de
poeta.
Tiene un
lunar
amarillo
Sobre su
pata
derecha,
Y amarillas
son las
puntas
Divinas de
sus antenas.
DOÑA
CURIANA.
¡Aparta! Es
mi hijo.
CURIANITA
SILVIA.
¡Yo le amo
con locura!
DOÑA CURIANA
(Como
soñando.)
Ella es
rica. ¡Qué
torpeza
La de esta
criatura
rara!
¡Yo haré que
la ame por
fuerza!
(Compungida
y fingiendo
lo que no
siente)
¡Ay cuánto
debe sufrir!
(Aparte)
¡Tiene
magníficas
rentas!
¡Pobrecita
de mis
carnes!
¡Sangrecita
de mis
venas,
te casaré
con mi hijo!
CURIANITA
SILVIA.
(Ruborizándose.)
Lo
adivinasteis.
DOÑA
CURIANA.
(Abrasándola
con
ternura.)
Piensa
Que tengo ya
muchos días
Y te adiviné
la pena.
CURIANITA
SILVIA.
¡Ay, qué
dicha! ¡Qué
alegría!
DOÑA
CURIANA.
(Mimosa en
extremo.)
Límpiate esa
cara tierna
Y deja tus
lagrimitas
Al pie de
esas
azucenas.
Voy a llamar
a mi hijo
para que te
vea.
CURIANITA
SILVIA.
Reina
Seré de este
prado verde,
Pues tengo
amor y
riquezas.
ESCENA III
Curianito el
Nene, Dona
Curiana y
Silvia.
Curianito el
Nene es un
gentil y
atildado
muchachito,
cuya
originalidad
consiste en
pintarse las
puntas de
las antenas
y la pata
derecha con
polen de
azucena. Es
poeta
visionario
que,
aleccionado
por la
Curiana
Nigromantica,
de la que es
discípulo,
espera un
gran
misterio que
ha de
decidir su
vida... Trae
en una de
sus
patas-manos
una
cortecita de
árbol donde
estaba
escribiendo
un poema...
Doña Curiana
viene a su
lado,
encomiando
la fortuna
de Silvia.
Esta se
dedica a
coquetear
con la
margarita a
un lado y a
otro, y,
colocándose
una patita
sobre la
cara,
suspira
arrobada. Ya
quema el
sol.
CURIANITO.
(Aparte.)
¡Que no me
caso madre!
Ya os he
dicho mil
veces que no
quiero
casarme.
DONA
CURIANA.
(Llorando.)
Tu lo que
tienes ganas
es de
martirizarme.
CURIANITO .
Yo no la
quiero,
madre.
DONA
CURIANA.
Pero si eso
es igual...
CURIANITO .
Sin amor no
me caso.
DONA
CURIANA.
Ella tiene
un cristal
Precioso,
que encontró
Una noche su
abuelo,
Muy azul; el
creyó
Que era un
trozo de
cielo.
Tiene casa
espaciosa,
El troje
bien
repleto.
¡Mira, si es
una sosa!
¡Requiébrala
discreto!
Dile que te
enamora
Su carita de
estrella;
Que te pasas
las horas
Sólo
pensando en
ella.
¡Te tienes
que casar!
(En voz
alta)
Hazlo sólo
por mí
Yo me voy a
guisar,
Quedaos los
dos aquí.
(Vase)
ESCENA IV
Silvia se
tapa del sol
con la
margarita y
suspira
anhelante.
Curianito se
sienta en
una
piedrecita
blanca y
mueve las
antenas con
lentitud.
CURIANITO.
(Leyendo
la corteza
que trae en
su
pata-mano.)
¡Oh amapola
roja que ves
todo el
prado,
Como tú de
linda yo
quisiera
ser!
Pintas sobre
el cielo tu
traje
encarnado
Llorando el
rocío del
amanecer.
Eres tú la
estrella que
alumbra a la
aldea,
Sol del
gusanito
buen
madrugador.
¡Que cieguen
mis ojos
antes que te
vea
Con hojas
marchitas y
turbio
color!
¡Quién fuera
una hormiga
para poder
verte
Sin que se
tronchara tu
tallo sutil!
Yo siempre a
mi lado
quisiera
tenerte
Para darte
besos con
miel del
abril.
Pues mis
besos tienen
la tibia
dulzura
Del fuego en
que vive mi
rara pasión;
Y hasta que
me lleven a
la sepultura
Latirá por
ti
Este
corazón...
CURIANITA
SILVIA.
(Soñando,
aparte.)
¡Que
apasionado
madrigal
El que
cantó!
(Volviéndose
a Curianito)
Muy buenos
días. ¿Como
estas?
CURIANITO .
Bien, ¿Y tú?
CURIANITA
SILVIA
Yo...
Busco una
cosa sin
cesar.
CURIANITO .
¿Cosa?
CURIANITA
SILVIA
El Amor.
CURIANITO
Es muy
difícil de
encontrar.
CURIANITA
SILVIA
Mi corazón
busca los
besos.
CURIANITO
Los tendrás.
CURIANITA
SILVIA.
Creo que no.
¿Cuándo te
casas?
CURIANITO
Mi ilusión
Está
prendida en
la estrella
Que parece
una flor.
CURIANITA
SILVIA
¿No es fácil
que se seque
Con un rayo
de sol?
CURIANITO
Yo tengo el
agua clara
Para calmar
su ardor.
CURIANITA
SILVIA.
¿Y dónde
está tu
estrella?
CURIANITO
En mi
imaginación.
CURIANITA
SlLVIA.
(Con
tristeza.)
La verás
algún día.
CURIANITO
Yo seré su
cantor.
Le diré
madrigales
Del dulce
viento al
son.
CURIANITA
SILVIA.
¿Te acuerdas
de la tarde
Que en el
sendero en
flor
Me dijiste:
"Te quiero»?
CURIANITO
¡Aquello ya
pasó!
Hoy no te
quiero,
Silvia.
CURIANITA
SILVIA.
(Llorando.)
Ya lo sé.
CURIANITO
Por favor,
Te ruego que
no llores.
CURIANITA
SILVIA.
Me duele el
corazón.
(¡Ay de mí!,
no me
quiere.)
CURIANITO.
(Se
acerca a
consolarla.)
¡No llores
más, por
Dios!
(Estando muy
juntitos,
pasan por la
calle dos
Curianitas,
niñas y
revoltosas.
Una de ellas
lleva una
mosca atada
con una
brizna de
hierba
seca.)
LAS
CURIANITAS.
(A
voces.)
El novio y
la novia,
¡Eo! ¡eo! ¡oh!...
CURIANITA
SILVIA.
Ojalá fuera
cierto
Lo que dice
esa voz.
CURIANITO
¡No llores,
niña Silvia!
CURIANITA
SILVIA.
Me duele el
corazón.
LAS
CURIANITAS.
(Yéndose.)
El novio y
la novia,
¡Eo! ¡eo! ¡oh!
CURIANITA
SILVIA.
¡Ay de mí,
desdichada!
CURIANITO
¡Qué triste
situación!
ESCENA V
Alacranito,
el
Cortamimbres,
Curianito el
Nene, Doña
Curiana y
después Doña
Orgullos y
Coro de
Gusanos
trabajadores.
Curianito se
separa
apresuradamente
de la
Curianita
Silvia al
ver llegar a
Alacrancito
el
Cortamimbres.
Alacrancito
es un viejo
leñador que
vive en el
bosque y que
frecuentemente
baja al
pueblo a
emborracharse.
Es glotón
insaciable y
mala
persona.
Habla con
voz
aguardentosa.
CURIANITO
Seca tus
lágrimas.
CURIANITA
SILVIA.
Voy.
ALACRANCITO.
(Viene
borracho,
cantando y
tambaleándose)
Que las
hojitas del
mastranzo
Son
dulcecitas
de tomar.
Tatará,
tatará,
tatará.
(Se
rasca la
cabeza con
su pinza
monstruosa)
Hay ganado
en la
cabeza.
(Cantando)
Tatará,
tatará,
tatará.
(Dirigiéndose
a Curianito)
¡Salud,
niño!
(A
Silvia,
moviendo
cómicamente
la pinza)
¡Oh alteza!
¡San
Cucaracho os
dé paz!
(Los
otros dos
personajes
están
molestísimos.)
¿Estorbo
quizás,
señores,
En este
prado
florido?
¿Hablan
ustedes de
amores
Y tratan de
hacerse un
nido?
Si os
molesto, yo
me voy.
(Guiñando
maliciosamente
y dándole a
Curianito
con la pinza
en el
vientre.)
Para que os
podáis
besar.
CURIANITO.
(Muy
enfadado.)
Puedes
quedarte.
ALACRANCITO
.
Me estoy.
CURIANITA
SILVIA.
¡Qué
impertinente!
ALACRANCITO
.
Gozar
Del amor en
primavera.
Tú eres
poeta,
habrás visto
Cómo está la
sementera.
CURIANITO.
(Indignado.)
Cállate ya.
ALACRANCITO
.
¡Si no
chisto...!
¡Si uno no
sabe ni
hablar!
Me he criado
en familia,
En medio de
un olivar...
CURIANITA
SILVIA.
(Muy
triste.)
¡Ay!
ALACRANCITO
.
¿Qué os
pasa, linda
negra?
CURIANITA
SILVIA.
Nada.
ALACRANCITO
.
¿Nada?
¡Tiene
gracia!
¿Os molesta
vuestra
suegra?
CURIANITA
SILVIA.
¡Imbécil!
ALACRANCITO.
(Muy
serio.)
La
alistogracia
También
tiene sus
pesares.
Tengo mi
filosofía,
Pues son
muchos los
azares.
De esta
larga vida
mía.
Y aunque
pobre soy
decente.
¿Que me
emborracho?...
Pues bien:
¿No se
emborracha
la gente?
Yo soy un
viejo
inocente.
CURIANITO.
(Aparte.)
Un canalla.
CURIANITA
SILVIA.
Un glotón.
ALACRANCITO
.
¿Quién
Sus defectos
no pregona?
Me gusta
mucho comer
Toda clase
de [...],
Pero soy
buena
persona.
CURIANITO
Calla y vete
a tu bosque.
CURIANITA
SILVIA.
Déjanos ya,
hermano.
ALACRANCITO
(Impertérrito
y
relamiéndose
de gusto.)
Ahora mismo
me acabo de
comer un
gusano
Que estaba
delicioso,
blando y
dulce, ¡qué
rico!
A su lado
tenía la
cría, un
nene chico,
(Silvia
y Curianito
se
horrorizan)
Que no quise
comer, me
daba
repugnancia.
CURIANITA
SILVIA.
¡San
Cucaracho
mío!
CURIANITO .
¿Por qué
causaste
mal?
ALACRANCITO.
(Entusiasmado
y sin oír.)
Y no me comí
al nene por
estar en
lactancia.
Y a mí me
gustan
grandes,
¡que sepan!
CURIANITO .
¡Criminal!
Tú no sabes,
infame, que
un hogar has
deshecho
Matando al
gusanito
para te
alimentar.
ALACRANCITO
.
Si tú
quieres, me
doy buenos
golpes de
pecho,
Y que San
Cucaracho me
perdone.
CURIANITO
Matar
Es un pecado
grave que no
perdona él.
CURIANITA
SILVIA.
¡Ay, pobre
gusanito sin
madre!
ALACRANCITO.
(Irónico.)
¡Ay poetas!,
¡Si
supierais lo
dulce que
tenía la
piel!
CURIANITO .
¡Me
indignas!
CURIANITA
SILVIA.
(Con
fuerza.)
¡Qué canalla!
ALACRANCITO.
(Relamiéndose.)
Tened las
lenguas
quietas,
Que estáis
muy
comestibles
ambos a dos.
CURIANITA.
(Corriendo a
refugiarse
en la casa
de Doña
Curiana. )
¡Qué miedo!
CURIANITO.
(Asustadísimo,
se esconde
detrás de la
piedra en
que estaba
sentado.)
¡Alacrancito¡
ALACRANCITO.
Como
Vuestra
carne y me
quedo
Tan ancho
como estaba.
Mas no
temáis, que
yo
Respeto a
mis antiguos
Amigos.
(Salen
de la
cuevecita
Curiana, que
llega
cojeando y
hecha una
furia, y
Silvia,
asustadísima
y llorando.)
DOÑA
CURIANA.
(A voces.)
¡Gran
bribón!
¡Borracho
empedernido!
¡Qué susto
les has
dado!
ALACRANCITO.
(Con la
risa del
conejo.)
Pura broma,
señora.
DOÑA
CURIANA.
(Dirigiéndose
a Curianito.)
¡Ay, cómo te
has quedado!
¡Hijo mío! ¡Canalla!
¡Pobre
Silvia¡
ALACRANCITO.
(Aparte.)
Con ganas
Comería sus
patas.
DOÑA
CURIANA.
!Infame!
ALACRANCITO
Por las
canas
Os respeto,
señora...
(Dirigiéndose
a Curianito)
No temas,
Curianito.
CURIANITO.
(Muy
receloso.)
No temo.
DOÑA
CURIANA.
(Furiosa.
Aparte, con
Silvia.)
Imposible.
CURIANITA
SILVIA
No me
quiere,
repito.
Me dijo que
él amaba
A una flor.
DOÑA CURIANA
¡El
idiota!...
Mas yo haré
que te
quiera.
ALACRANCITO.
(Cada
vez más
borracho, a
Curianito.)
Tenía una
pata rota
Y yo me la
comí.
Era una
hermosa
araña.
(Riendo
a
carcajadas)
¡Estaba tan
sabrosa...!
(Curianito,
que no le
llega el
corazón al
cuerpo habla
con voz
temblorosa a
causa del
miedo
horrible que
siente a ser
devorado por
aquella
pantera en
forma de
Alacrán.)
CURIANITO
¿Cómo te
diste maña
Para
cogerla?
ALACRANCITO.
(Echándose
encima de
Curianito.)
Así.
CURIANITO
(Gritando)
Ay, madre,
que me mata!
(Se
deshace del
Alacrán y
huye con su
Madre)
DOÑA
CURIANA.
(Embarracada.)
¡Vete,
bandido
infame!
ALACRANCITO.
(Tambaleándose.)
¡No seas
timorata!
(Durante
esta escena
ha aparecido
la Curiana
Niña, que
pasó antes
con la mosca
atada.
Alacrancito
la divisa,
llega junto
a ella, le
arrebata la
mosca y la
traga.)
CURIANITA.
(Llorando a
gritos.)
¡Ay mi
mosca! ¡Mi
mosca!
ALACRANCITO
.
¡Oh, qué
rico manjar!
CURIANITA
SILVIA.
(Abrazándose
a Doña
Curiana.)
¡¡Socorro,
que nos
come!!
ALACRANCITO.
(Para
asustarlas,
con voz
cavernosa.)
¡Os voy a
devorar!
CURIANITA.
(Huye
despavorida.)
¡Ay madre,
tengo
miedo...
(Fuera de la
escena se
oye ruido de
voces y
gritos de
compasión.)
CURIANITA
SILVIA.
¿Qué es?
DOÑA
CURIANA.
¿Qué pasará?
(Entra en
escena un
grupo de
Curianas
Campesinas,
que traen en
brazos a una
Mariposa
blanca con
un ala rota.
Viene
desmayada.
Las Curianas
traen azadas
sobre sus
hombros;
otras traen
hoces. Con
ellas viene
la Curiana
Nigromántica.
Todos se
acercan.
Alacrancito
el
Cortamimbres
se queda
tumbado en
el santo
suelo, ya en
la cumbre de
la
borrachera.)
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
¡Pobre
mariposa
herida!
CURIANA
CAMPESINA.
Morirá.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Tiene muy
poca vida,
Pero se
salvará.
CURIANA
CAMPESINA.
Cayó desde
la punta de
un terrible
ciprés.
Se ha roto
un ala.
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
¡Pobre
fantasma
soñadora,
Que sabes
los secretos
del agua y
de las
flores!
¡Qué
desdicha de
verte morir
en esta
aurora
Llorada por
los dulces
profetas
ruiseñores!
CURIANA
CAMPESINA.
¡Compasión
me dio al
verla
tendida en
la vereda!
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
¡Qué suerte
de nosotras,
repugnantes
y tristes!
¡Acariciar
tus alas de
blanquísima
seda
Y aspirar el
aroma del
traje con
que vistes!
(Doña
Curiana trae
de su casa
unas hierbas
largas y
delicadísimas,
con que la
Curiana
Nigromántica
limpia las
heridas de
la Mariposa)
Dulce
estrella
caída de un
ciprés
soñoliento,
¿Qué amarga
aurora
vieron tus
ojos al
caer?
CURIANITO .
¡Oh qué pena
tan honda en
el alma me
siento!
CURIANITA
SILVIA.
(A su madre,
Doña
Orgullos,
que llega
presurosa.
Llorando.)
É1 no me
quiere,
madre.
DOÑA
ORGULLOS.
(Muy
seca.)
¡Qué le
vamos a
hacer...!
CURIANITA
SILVIA.
Él quiere ya
a una
estrella.
DOÑA
ORGULLOS.
¡Qué se
habrá
figurado!
¡Tan pintado
y tan feo!
(Vase,
volviendo la
cabeza
provocativamente.)
CURIANA
CAMPESINA.
¡Mirad, ha
suspirado!
CURIANAS
CAMPESlNAS.
¡Abre los
ojos!
LA MARIPOSA.
(Quedamente
y entre
sueños.)
¡Quiero
volar, el
hilo es
largo!
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
(A Doña
Curiana.)
Llevémosla a
tu casa.
Sale de su
letargo.
LA MARlPOSA.
El hilo va a
la estrella
donde está
mi tesoro.
Mis alas son
de plata,
Mi corazón
es de oro;
El hilo está
soñando
Con su
vibrar
sonoro...
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Llevadla con
cuidado
No le hagáis
mucho daño.
(Las
Curianas se
llevan a la
Mariposa a
casa de Doña
Curiana.
Dirigiéndose
a Doña
Curiana.)
Dale rocío
añejo y
ponle un
tibio paño
Con
emplastos de
ortigas y
polen de
azucenas.
DOÑA
CURIANA.
¿Le curará,
doctora?
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
Pronto se
pondrá
buena.
Además le
receto baños
de luna y
siesta,
Allá entre
las umbrías
de la vieja
floresta.
¡Vamos a
entrar a
verla! ¡Es
preciosa!
DOÑA
CURIANA.
¡Preciosa!
ESCENA VI
Curianito el
Nene,
Alacrancito
el
Cortamimbres
y Curiana
Nigromántica.
CURIANITO.
(Dirigiéndose
a su
amapola.)
Amapola, ya
he visto mi
estrella
misteriosa.
ALACRANClTO.
(Tumbado
panza arriba
en el prado,
y como en un
limbo
caótico.)
Me comí
nueve
moscas, un
lagarto, una
abeja,
Una colmena
entera.
CURIANITO
Mi corazón
se queja
¡De un amor
que ya
siente!
CURIANA
NIGROMÁNTICA.
(Sale de
la cuevecita
y llega muy
seria junto
a Curianito,
poniéndole
una mano en
el hombro.)
Curianito,
tu suerte
Depende de
las alas de
esa gran
mariposa.
No la mires
con ansias
porque
puedes
perderte.
Te lo dice
tu amiga, ya
vieja y
achacosa.
(Haciendo un
círculo en
la tierra
con un
palito.)
Este círculo
mágico lo
dice
claramente.
Si de ella
te enamoras,
¡ay de ti!,
morirás.
Caerá toda
la noche
sobre tu
frente.
La noche sin
estrellas
donde te
perderás...
Medita hasta
la tarde.
(Vase)
CURIANITO.
(Declamando
donjuanescamente.)
¿Qué tengo
en mi
cabeza?
¿Qué madejas
de amores me
ha enredado
aquí el
viento?
¿Por qué ya
se marchita
la flor de
mi pureza
Mientras
otra flor
nace
Dentro del
pensamiento?
¿Quién será
la que viene
robando mi
ventura
De alas
estremecidas,
blancas como
el armiño?
Me volveré
tristeza
sobre la
noche oscura
Y llamaré a
mi madre
como cuando
era niño.
¡Oh amapola
roja que ves
todo el
prado!
Como tú de
linda yo
quisiera
ser.
Como las
tristezas de
este
enamorado
Llorando el
rocío del
amanecer.
(Se sienta
en la piedra
y llora con
la cabecita
entre las
manos. El
Alacrancito
Cortamimbres
se levanta
con
dificultad
y, dando
tumbos, va
cantando con
su voz
cavernosa.)
ALACRANCITO
.
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