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Prendimiento
de Antoñito el
Camborio
en el camino de
Sevilla
* * * *
A Margarita
Xirgu
Antonio Torres
Heredia,
hijo y nieto de
Camborios,
con una vara de
mimbre
va a Sevilla a
ver los toros.
Moreno de verde
luna
anda despacio y
garboso.
Sus empavonados
bucles
le brillan entre
los ojos.
A la mitad del
camino
cortó limones
redondos,
y los fue
tirando al agua
hasta que la
puso de oro.
Y a la mitad del
camino,
bajo las ramas
de un olmo,
guardia civil
caminera
lo llevó codo
con codo.
El día se va
despacio,
la tarde colgada
a un hombro,
dando una larga
torera
sobre el mar y
los arroyos.
Las aceitunas
aguardan
la noche de
Capricornio,
y una corta
brisa, ecuestre,
salta los montes
de plomo.
Antonio Torres
Heredia,
hijo y nieto de
Camborios,
viene sin vara
de mimbre
entre los cinco
tricornios.
Antonio, ¿quién
eres tú?
Si te llamaras
Camborio,
hubieras hecho
una fuente
de sangre con
cinco chorros.
Ni tú eres hijo
de nadie,
ni legítimo
Camborio.
¡Se acabaron los
gitanos
que iban por el
monte solos!
Están los viejos
cuchillos
tiritando bajo
el polvo.
A las nueve de
la noche
lo llevan al
calabozo,
mientras los
guardias civiles
beben limonada
todos.
Y a las nueve de
la noche
le cierran el
calabozo,
mientras el
cielo reluce
como la grupa de
un potro.
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