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Recitado
por:
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RAFAEL
ALBERTÍ |
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Tamaño:
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833 bytes
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Calidad:
|
Baja - MP3 -
24 Kbps |
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Duración: |
4' 43"
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es
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a garcía
lorca y
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FEDERICO GARCIA LORCA
Bodas de sangre
Van
saliendo
mientras
hablan.
Aparecen
Leonardo y
la novia.)
Leonardo:
¡Calla!
Novia:
Desde
aquí yo
me iré
sola.
¡Vete!
¡Quiero
que te
vuelvas!
Leonardo:
¡Calla,
digo!
Novia:
Con los
dientes,
con las
manos,
como
puedas.
quita de
mi
cuello
honrado
el metal
de esta
cadena,
dejándome
arrinconada
allá en
mi casa
de
tierra.
Y si no
quieres
matarme
como a
víbora
pequeña,
pon en
mis
manos de
novia
el cañón
de la
escopeta.
¡Ay, qué
lamento,
qué
fuego
me sube
por la
cabeza!
¡Qué
vidrios
se me
clavan
en la
lengua!
Leonardo:
Ya dimos
el paso;
¡calla!
porque
nos
persiguen
cerca
y te he
de
llevar
conmigo.
Novia:
¡Pero ha
de ser a
la
fuerza!
Leonardo:
¿A la
fuerza?
¿Quién
bajó
primero
las
escaleras?
Novia:
Yo las
bajé.
Leonardo:
¿Quién
le puso
al
caballo
bridas
nuevas?
Novia:
Yo
misma.
Verdad.
Leonardo:
¿Y qué
manos
me
calzaron
las
espuelas?
Novia:
Estas
manos
que son
tuyas,
pero que
al verte
quisieran
quebrar
las
ramas
azules
y el
murmullo
de tus
venas.
¡Te
quiero!
¡Te
quiero!
¡Aparta!
Que si
matarte
pudiera,
te
pondría
una
mortaja
con los
filos de
violetas.
¡Ay, qué
lamento,
qué
fuego
me sube
por la
cabeza!
Leonardo:
¡Qué
vidrios
se me
clavan
en la
lengua!
Porque
yo quise
olvidar
y puse
un muro
de
piedra
entre tu
casa y
la mía.
Es
verdad.
¿No lo
recuerdas?
Y cuando
te vi de
lejos
me eché
en los
ojos
arena.
Pero
montaba
a
caballo
y el
caballo
iba a tu
puerta.
Con
alfileres
de plata
mi
sangre
se puso
negra,
y el
sueño me
fue
llenando
las
carnes
de mala
hierba.
Que yo
no tengo
la
culpa,
que la
culpa es
de la
tierra
y de ese
olor que
te sale
de los
pechos y
las
trenzas.
Novia:
¡Ay que
sinrazón!
No
quiero
contigo
cama ni
cena,
y no hay
minuto
del día
que
estar
contigo
no
quiera,
porque
me
arrastras
y voy,
y me
dices
que me
vuelva
y te
sigo por
el aire
como una
brizna
de
hierba.
He
dejado a
un
hombre
duro
y a toda
su
descendencia
en la
mitad de
la boda
y con la
corona
puesta.
Para ti
será el
castigo
y no
quiero
que lo
sea.
¡Déjame
sola!
¡Huye
tú!
No hay
nadie
que te
defienda.
Leonardo:
Pájaros
de la
mañana
por los
árboles
se
quiebran.
La noche
se está
muriendo
en el
filo de
la
piedra.
Vamos al
rincón
oscuro,
donde yo
siempre
te
quiera,
que no
me
importa
la
gente,
ni el
veneno
que nos
echa.
(La
abraza
fuertemente.)
Novia:
Y yo
dormiré
a tus
pies
para
guardar
lo que
sueñas.
Desnuda,
mirando
al
campo,
como si
fuera
una
perra,
(Dramática.)
¡porque
eso soy!
Que te
miro
y tu
hermosura
me
quema.
Leonardo:
Se
abrasa
lumbre
con
lumbre.
La misma
llama
pequeña
mata dos
espigas
juntas.
¡Vamos!
(La
arrastra.)
Novia:
¿Adónde
me
llevas?
Leonardo:
A donde
no
puedan
ir
estos
hombres
que nos
cercan.
¡Donde
yo pueda
mirarte!
Novia:
(Sarcástica)
Llévame
de feria
en
feria,
dolor de
mujer
honrada,
a que
las
gentes
me vean
con las
sábanas
de boda
al aire
como
banderas.
Leonardo:
También
yo
quiero
dejarte
si
pienso
como se
piensa.
Pero voy
donde tú
vas.
Tú
también.
Da un
paso.
Prueba.
Clavos
de luna
nos
funden
mi
cintura
y tus
caderas.
(Toda
esta escena
es violenta,
llena de
gran
sensualidad.)
Novia:
¿Oyes?
Leonardo:
Viene gente.
Novia:
¡Huye!
Es justo
que yo
aquí
muera
con los
pies
dentro
del
agua,
espinas
en la
cabeza.
Y que me
lloren
las
hojas.
mujer
perdida
y
doncella.
Leonardo:
Cállate. Ya
suben.
Novia:
¡Vete!
Leonardo:
Silencio.
Que no
nos
sientan.
Tú
delante.
¡Vamos,
digo!
(Vacila la
novia)
Novia: ¡Los
dos juntos!
Leonardo:
(Abrazándola)
¡Como
quieras!
Si nos
separan,
será
porque
esté
muerto.
Novia:
Y yo
muerta.
(Salen
abrazados.
Aparece la
luna muy
despacio. La
escena
adquiere una
fuerte luz
azul. Se
oyen los dos
violines.
Bruscamente
se oyen dos
largos
gritos
desgarrados
y se corta
la música de
los
violines. Al
segundo
grito
aparece la
mendiga y
queda de
espaldas.
Abre el
manto y
queda en el
centro, como
un gran
pájaro de
alas
inmensas. La
luna se
detiene. El
telón baja
en medio de
un silencio
absoluto.)
Telón
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