|
Romance de don
Boyso
Camina don Boyso
mañanita fría
a tierra de
moros
a buscar amiga.
Hallóla lavando
en la fuente
fría:
¿Qué haces ahí,
mora,
hija de judía?
Deja mi caballo
beber agua fría.
Reviente el
caballo
y quien lo
traía,
que yo no soy
mora
ni hija de
judía.
Soy una
cristiana
que aquí estoy
cautiva.
Si fueras
cristiana
yo te llevaría,
en paños de seda
yo te
envolvería;
pero si eres
mora,
yo te dejaría.
Montóla a
caballo
por ver que
decía;
en las siete
leguas
no hablará la
niña.
Al pasar un
campo
de verdes olivas
por aquellos
prados
qué llantos
hacía.
¡Ay prados! ¡Ay
prados!
prados de mi
vida.
Cuando el rey mi
padre
plantó aquí esta
oliva,
él se la
plantara,
yo se la tenía,
la reina mi
madre
la seda torcía,
mi hermano don
Boyso
los toros
corría.
¿Y cómo te
llamas?
Yo soy Rosalinda,
que así me
pusieron
porque al ser
nacida
una linda rosa
n´el pecho
tenía.
Pués tú, por las
señas
mi hermana
serías.
Ábra la mi madre
puertas de
alegría,
por traerla
nuera
le traigo a su
hija. |